Por su parte, Sid comprobó al levantarse que el tabajo de la noche anterior habias dado buenos resultados. Vio un espectáculo muy bello: la niebla se levantaba y daba paso a unos dorados rayos de sol que iluminaban la tierra. Estaba feliz, habia renobado la tierra, habia despejado los arboles y habia humedecid el suelo... Era el ultimo dia, asi que habia que decidir bien en qué emplearlo. Ya que había hecho lo que consideraba necesario, lo inteligente era descubrir si faltaba algo por hacer. Como él decía, el baso estaba medio lleno. Hara faltaba saber como llenarlo del todo. Tierra, agua, sol... pero ¿qué más podia faltar? Así pues, se pasó el quinto día preguntando a todos lo seres que se fué encontrando por el bosque. Era ya medio dia y no se le ocurria a quien mas podia preguntar. Necesitaba inspiración, perspectiva. Pensó <<La perspectiva, la distancia, tener el horrizonte en la vista siempre dá ideas utiles e inesperadas>>. Todos los caballeros sabian que el punto mas alto del bosque era el Peñasco de los Peñascos, asi que decidió ir. Cuando se enncontró ante el, no imaginaba que fuese a ser tan alto. Solo quedaba medio dia de plazo para que naciese el trébol, asi que ¿seria una perdida de tiempo subir alli? Aun preguntandoselo decidió subir. Una vez arriba olló una voz -¡Me estas pisando!- Sid se sobresalto de tal manera qu casi cae peñasco abajo -¿Una roca que habla? ¡Lo que me faltaba por encontrar!- a lo que Ston respondió -No soy una roca que habla: soy Ston, Madre de todas las Piedras- puntualizó visiblemente molesta -Supongo que tu deves de ser el otro caballero que anda buscanto el... ¡ja, ja, ja!... el Trebol magico.- -¿Eres de veras la Madre de las piedras? entonces no sabras mucho de tréboles- - No, es verdad, no se mucho sobre tréboles, pero algo sé, los tréboles no pueden crecer si hay rocas o piedras- Sid no espraba esa respuesta -Muchas gracias Ston, y... siento haberte pisado antes- Sid descendió por el Peñasco de los Peñascos y pasó el resto del tiempo que le quedaba eliminando las piedras que habia en la tierra fresca. Lo tuvo que hacer rapido pues no le quedava mucho tiempo. Llegó la oscuridad y la noche se avalanzó sobre él, solo quedaba una noche, la vispera del dia en el que creceria el Trebol magico de cuatro hojas.
4ª REGLA DE LA BUENA SUERTE:
AUN BAJO LAS CIRCUNSTANCIAS APARENTEMENTE NECESARIAS, AVECES LA BUENA SUERTE NO LLEGA.
BUSCA EN LOS PEQUEÑOS DETALLES CIRCUNSTANCIAS APARENTEMENTE INNECESARIAS... PERO ¡IMPRESCINDIBLES!
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