jueves, 23 de diciembre de 2010

LA BUENA SUERTE - CAPITULO 3

A la mañana siguiente, Nott, el caballero de la negra capa, se lavantó bastante desanimado. Si hacía caso a lo que el Gnomo y la Dama del lago le decian, estaba, como se suele decir, perdiendo el tiempo. ¿No seria en vano todo su empeño? Se le paso por la cabeza el volver. Sin embargo, el viaje hasta el Bosque había sido largo y, ya que estaba, decidio quedarse. Nott no savia que hacer, pensó que desistir seria la opcion mas cobarde, pero ¿quien podria saver donde creceria el trebol? Vagó por el bosque sin saber a donde ir. De pronto se dió cuenta de que no habia ido a hablar con la Secuoya, el ser mas antiguo del bosque. Una vez la encontró la pregunto -Sra. Secuoya, el Gnomo y la Dama del lago dijeron que no puede nacer un trebol en el bosque ¿es eso verdad?- no obtubo respuesta por parte de la Secuoya -¿es eso verdad?- la Secuoya seguia sin contestar -¡Por ultima vez! El Gnomo y la Dama del lago dijeron que no puede nacer un trebol en el bosque ¿es eso verdad?- porfin contesto -Joven, tengo muchos años, y me cuesta mucho trabajo pensar, no seais exigente, aveces las paciencia es lo que la gente necesita- -Si, pero no habeis contestado a mi pregunta- La anciana sacuoya se mantuvo en silanció un largo tiempo hasta que  contestó -No seais insolente, joven, en el bosque nunca, en los mil años que tiene el bosque, ha habido treboles, y nunca los habrá- Tras decir esto la Secuoya volvió a su largo y lento sueño. Nott, cada vez mas defraudado perdia poco a poco las esperanzas de encontrar el trebol. Nunca en estos mil años, nunca. Nott estaba desolado. Penso que el mago devia haberse equivocado. Se encontraba en una situación en la que no veía ninguna posibilidad de éxito.

Sid se levantó esa mañana mas satisfecho que la anterior. Observó alegre lo que llevaba realizado: tierra fértil y agua abundante. Ahora solo necesitaba saver cuanta luz nacasitaba un trebol para nacer, asi que decidió ir a preguntarle el ser mas antiguo y sabio del bosque, la Secuoya. Una vez la encontro le formulo una pregunta -Distinguida Secuoya, Reina de los Arboles. ¿Deseais hablar?- No obtuvo respuesta. El caballero Sid insistió. -Respetada y venerada Secuoya, Reina de los Arboles, si no estais demasiado fatigada quisiera hacerte una pregunta. Aunque,si lo prefereis, puedo volver en otro momento.- la Secuoya habia decidido no volver a contestar a otro deaquellos caballeros insolentes, pero al ver la forma en que este se lo pidió acepto a contestarle a la pregunta -Ciertamente estoy fatigada. Pero dime ¿cual es tu pregunta?- Sid respondio cordialmente -Gracias, Reina de los Arboles. Mi pregunta es muy sencilla ¿Cuanta luz necesita un trebol teniendo ya la tirra y el agua necesarios?- la Secuoya se quedo pensativa -Hummmmmm - pero no tardo mucho en contestar puesto que savía parfectamente la respuesta -Necesita igual de cantidad de sol que de sombra. Pero no encontraras ningun lugar si aqui. Este bosque es todo sombra como ya has podido observar. Por eso nunca ha nacido un trebol aqui en el bosque. Esta es la respuesta a tu pregunta. Hasta pronto.- Pero Sid no se desanimaba facilmente -Espera, espera. Solo una pregunta mas, te lo ruego. Tu eres la Reina de los Arboles, ¿me permites eliminar algunas de las ramas de tus subditos?¿Tengo tu permiso?- La Secuoya contestó: -No te hace falta mi permiso. Solamente tienes que eliminar las ramas muertas y las hojas secas. Nunca nadie se ha preocupado de cuidar las copas de los arboles. Nadie jamás ha podado nuestras ramas. Por eso no hay luz en el bosque. A cualquier arbol al que le podes las ramas viejas estará encantado. Cortar las ramas viejas, liverarse de lo que ya no sirve, es simpre un impulso para la vida del arbol y de lo que le rodea.-  -¡Gracias!¡Muchas gracias majestad!

Una vez que hubo terminado de eliminar las viejas ramas y las hojas secas, se hecho al lado de su trocito de tierra fertil, con agua, a disfrutar de los rayos del sol del atardecer que pasaban entre las ramas como si intentaran esquivarlas. Tras estar un rato observando su trabajo, decidió echarse a dormir y descansar despues de haber trabajado tanto.

3ª REGLA DE LA BUENA SUERTE:

SI DEJAS PARA MAÑANA LA PREPARACIÓN DE LAS CIRCUNSTANCIAS, LA BUENA SUERTE QUIZÁ NUNCA LLEGUE.

CREAR CIRCUNSTANCIAS REQUIERE DAR UN PRIMER PASO... ¡DALO YA!

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